Ducha escocesa

La ducha escocesa, también llamada ducha alternante de agua caliente y fría o ducha de contraste, es un procedimiento de hidroterapia que consiste en una ducha que alterna agua a temperatura caliente y fría. La ducha escocesa reactiva la circulación sanguínea, ya que el agua caliente dilata los vasos sanguíneos mientras que el agua fría los contrae.

Ducha escocesa

Qué es la ducha escocesa

La ducha escocesa, que también se conoce como ducha alternante de agua fría-caliente o ducha de contraste, es una técnica muy utilizada en hidroterapia y consiste en alternar duchas de agua fría y caliente.

En la ducha escocesa el agua caliente favorece la transpiración, dilata los vasos sanguíneos y ayuda a relajar músculos y articulaciones. El agua fría por el contrario, contrae los vasos sanguíneos y reduce congestiones e inflamaciones superficiales.

La alternancia de temperaturas en la ducha escocesa activa la circulación y favorece la irrigación sanguínea de los órganos internos. También es un excelente tonificante para la piel y vigorizante general, lo que se refleja en un mejor estado de ánimo.

Con la ducha escocesa habitual se obtienen diversos beneficios, entre los que destacan:

  • Mejora la capacidad de las venas y arterias para contraerse y dilatarse, lo cual resulta muy conveniente en invierno pues se crea una cierta resistencia al frío y se fortalece el sistema inmunológico.
  • Favorece la prevención de enfermedades respiratorias.
  • Mejora la irrigación sanguínea, tanto en la piel como en los órganos internos.

Al principio, la ducha escocesa causa una reticencia por la sensación que produce el contacto con el agua fría. Pero esto desaparece en poco tiempo, ya que el efecto vigorizante es muy grato y el cuerpo se va habituando al agua fría y al contraste.

Para lograr los mejores efectos de la ducha escocesa, ésta debe seguir un procedimiento determinado y no solamente exponerse a cambios repentinos de la temperatura del agua:

  • Se debe comenzar con agua caliente hasta sentir que la temperatura de la piel se ha elevado.
  • A continuación, el agua fría debe tocar primero los pies e ir ascendiendo poco a poco.
  • Estos cambios se deben repetir tres veces y terminar siempre con agua fría.
  • El primer ciclo se recomienda que sea de tres minutos con cada temperatura, el segundo de dos minutos y el tercero de un minuto.

La ducha escocesa produce una sensación agradable similar a la de un micromasaje superficial, es al mismo tiempo relajante y tonificante.

Como para cualquier tratamiento, la ducha escocesa debe estar autorizada por el médico en caso de sufrir cualquier padecimiento.

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