Sauna húmeda

La sauna húmeda, también llamada baño turco, baño de vapor o hammam, es un baño de sudoración que se realiza en un recinto a muy alta temperatura, que se caracteriza por realizarse con una temperatura que no supera los 70°C y una humedad relativa muy alta, que ronda el 100%. El baño turco es de origen árabe y es una variante húmeda de la sauna, con vapor.

Sauna humeda

Qué es la sauna húmeda

La sauna húmeda se acostumbra a tomar desde hace muchísimo tiempo con fines que pueden ser estéticos o terapéuticos, y se practica en diferentes partes del mundo.

La sauna húmeda consiste en un espacio lleno de vapor y herméticamente cerrado para mantener la temperatura que puede ser de 41 a 46°C y con un porcentaje de humedad del 100%.

Los beneficios de la sauna húmeda comienzan al momento en que entramos a la sala. Nuestro cuerpo reacciona rápidamente pues la transpiración surge casi de inmediato. Los poros se dilatan y de esta manera se obtiene una limpieza profunda eliminando una gran cantidad de toxinas que con una simple ducha no se eliminan, ya que esta es sólo superficial.

La limpieza profunda que ofrece la sauna húmeda resulta muy benéfica en casos de acné, ya que libera a los poros de obstrucciones que pueden desencadenar irritaciones e infecciones.

La sauna húmeda también se conoce como baño de vapor y es de gran beneficio para las vías respiratorias, puesto que el ambiente húmedo favorece la eliminación de la mucosidad al volverla más fluida.

El sistema circulatorio también se ve estimulado y vigorizado con la sauna húmeda debido a que el metabolismo muscular se ve incrementado y su recuperación después del ejercicio es más rápida. El corazón, como músculo que es también se ve beneficiado.

La combinación de sauna húmeda con masajes proporciona beneficios similares a los de la sauna seca.

Aunque los beneficios que proporciona la sauna húmeda son muchos, es necesario tomar precauciones y no tomar un baño de este tipo cuando se tiene hambre, después de tomar alimentos o cuando se está demasiado fatigado. Tampoco es conveniente tomar baños de vapor demasiado largos o extenuantes.

Las personas que padecen del corazón, hipertensión, venas varicosas, dermatitis, anorexia, epilepsia o cualquier otro padecimiento deben contar con la aprobación de su médico.

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