Piscinas naturales

Una piscina natural es una piscina en la se depura el agua sin utilizar productos químicos como el cloro, usando en su lugar un filtro biológico formado por plantas acuáticas y sustratos de filtración de grava y arena. En las piscinas naturales se evitan las molestias que produce el cloro, como el picor en ojos, las reacciones alérgicas o la sequedad de la piel y el cabello, siendo la calidad del agua similar a un río limpio.

Piscinas naturales

Características de las piscinas naturales

Las piscinas naturales también se conocen como bio-piscinas, biopiscinas o piscinas naturalizadas. Deben su nombre al hecho de que están diseñadas y construidas de tal forma que no se requiere el uso de sistemas físicos o químicos para la depuración del agua.

Los sistemas comunes de depuración del agua de las piscinas son a base de productos químicos, generalmente cloro, o bien a base de sistemas físicos como los rayos UV. Actualmente, ante la tendencia de volver a lo natural tanto en lo que se refiere al aspecto funcional como a conservar el aspecto exterior para no romper con la armonía del entorno, existe cada vez mayor interés en las piscinas naturales.

El ambiente de las piscinas naturales no es de ningún modo un ambiente estéril, sino un ambiente en el que se trata de mantener un adecuado equilibrio ecológico, lo que se logra mediante plantas y sustratos de filtración que se forman por capas de grava, arena y/o piedra volcánica.

Por lo general una piscina natural cuenta con dos áreas principales, una de ellas se denomina de baño, que usualmente está separada de la segunda, que es el área de depuración. En esta última se encuentran las plantas acuáticas y los sustratos por donde tiene que pasar el agua para ser depurada. Esto se logra moviendo el agua mediante una bomba para que los nutrientes que se producen en el área de baño lleguen a la zona de depuración y sean consumidos por los vegetales purificadores.

Las piscinas naturales pueden construirse en diferentes tamaños, desde pequeñas para viviendas particulares, hasta de muy grandes dimensiones para áreas públicas. Al diseñar una piscina natural es recomendable calcular el número de usuarios promedio, ya que para un uso intensivo los filtros naturales pueden resultar insuficientes. Las piscinas naturales se integra perfectamente en el entorno en que se instalan, pero necesitan un espacio mayor para su instalación que las piscinas convencionales.

Entre las ventajas que ofrecen es que no hay químicos que dañen el ambiente, el cabello o la piel, y además requieren un mínimo mantenimiento. Se pueden introducir algunos peces para que se alimenten de larvas y de ese modo no proliferen los insectos. Una piscina natural logra el equilibrio ecológico en un período aproximado de 3 años, pero se considera que puede ser utilizada desde el primer momento sin mayor problema.

Respecto a la climatización de una piscina natural, hasta hace poco era algo infrecuente, pero en la actualidad en cada vez más común. Los sistemas de climatización más apropiados para una piscina natural son los que incorporan un intercambiador de calor, para poder controlar que la temperatura del agua no sea en ningún momento demasiado elevada, lo que puede generar unos niveles de bacterias demasiado altos. Por ese motivo no son recomendables los colectores solares, en los que el agua de baño suele ser conducida por tubos de captación solar donde la temperatura puede superar en muchos casos los 60° C.

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