Piscinas infantiles

Las piscinas infantiles son piscinas diseñadas especialmente para que los ñiños pequeños puedan bañarse en una piscina aunque no sepan nadar, por lo que suelen tener una profundidad de entre 30 y 60 cm. Gracias a su escasa profundidad, las piscinas infantiles son suficientemente seguras como para permitir que en ellas puedan jugar, chapotear y disfrutar los niños pequeños en los calurosos días de verano sin peligro alguno.

Piscinas infantiles

Características de las piscinas infantiles

El agua es uno de los elementos básicos para la vida. El ser humano tiene un estrecho vínculo con ella desde antes del nacimiento, por lo que muy pocas actividades resultan tan atractivas para los niños como estar en una piscina aun cuando no sepan nadar.

A todos los niños y niñas les gusta bañarse y chapotear en la piscina, pero aunque son actividades saludables y divertidas, se debe tener en cuenta que el agua no es el medio natural de las personas, por lo que las actividades acuáticas siempre suponen un riesgo.

La gran ventaja de las piscinas infantiles es que en ellas se puede dejar a los niños que disfruten dándose un chapuzón sin peligro, aunque siempre debe estar presente algún adulto que se responsabilice de ellos. No se debe dejar a los niños solos cuando están bañándose o jugando alrededor de la piscina, para evitar el riesgo de ahogamiento o de sufrir traumatismos ocasionados por caídas accidentales. Recordemos que 20 cm de profundidad bastan para que se produzca una asfixia por inmersión.

Respecto a la profundidad, en el caso de las piscinas infantiles particulares por lo general no hay establecidos límites máximos en la profundidad, que varía desde 30 hasta 60 cm. Para las piscinas públicas y comunitarias, por el contrario, suelen existir reglamentos técnicos de seguridad que establecen como profundidad máxima entre 50 y 60 cm, aunque la normativa es muy variable.

En la actualidad existen muy diversos tipos de piscinas infantiles. Algunas se construyen de obra como cualquier piscina pero con la profundidad adecuada. Otras son de fibra de vidrio, ya sean de una pieza o desarmables, no requieren instalación sino que pueden colocarse en donde se requiera y se llenan simplemente con una manguera conectada a una llave cercana.

También existen piscinas infantiles inflables de muy diversas formas, tamaños y diseños. Algunas son pequeñas y pueden hincharse con alguna bomba manual o bien con una bomba eléctrica, lo que facilita enormemente el trabajo. Existen diseños tan elaborados de piscinas hinchables infantiles que incluso cuentan con tobogán, trampolín o algún otro tipo de atractivo para los pequeños.

Otro tipo de piscina desmontable para niños consiste en una estructura o armazón en la que se coloca el contenedor para el agua. Dicho contenedor puede ser de algún material plástico, PVC o lona impermeable y no hay necesidad de inflarlo. Dependiendo de las dimensiones este tipo de piscinas pueden contar con alguna conexión para llenarla o desaguarla cuando así se requiera.

Aunque hasta los 4 años los niños no suelen tener la suficiente destreza para aprender a nadar, antes de esta edad pueden disfrutar del agua en una piscina infantil, lo que les permitirá adquirir confianza en el medio acuático y evitar los sentimientos de miedo y desconfianza que pueden experimentar los niños que no tienen relación con el agua hasta que son mayores.

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