Impresoras de red

Las impresoras de red cuentan con interfaz de red, generalmente Wi-Fi o Ethernet, de tal manera que se conectan a la red como un dispositivo más, permitiendo así imprimir documentos a cualquier usuario de la red. En muchos casos las impresoras de red resultan la opción más económica, aunque en ocasiones son más productivas las impresoras locales ligadas a un puesto de trabajo, ya que evitan los desplazamientos hasta la impresora departamental.

Impresoras de red

Impresora de red

Una impresora de red, también llamada impresora corporativa o impresora departamental, puede ser una impresora común (de cualquier tipo) con la particularidad, de permitir que una red de computadoras hagan uso de ella.

Para ello, las impresoras de red incorporan una interfaz de conexión cableada Ethernet o inalámbrica, usualmente Wi-Fi, que les permite conectarse a una red informática y recibir trabajos de impresión de los usuarios conectados a dicha red.

En algunos casos se puede utilizar como impresora de red a una impresora local compartida, de tal manera que esté conectada a un ordenador que actúa como servidor de impresión. En este caso basta con que el ordenador esté conectado a la red informática y a través de éste se les conceda acceso a la impresora a los demás miembros de la red.

Este tipo de impresoras locales compartidas que emulan el comportamiento de una impresora de red han sido dejadas de lado por las organizaciones, en la medida que se ha fortalecido el desarrollo de impresoras dotadas de interfaces que brindan una conexión directa a la red.

Usualmente las impresoras de red suelen ser modelos con más funcionalidades y prestaciones que las impresoras locales convencionales, ya que suelen ser de alta velocidad, más duraderas, mayor calidad de impresión, consumibles con larga durabilidad y mayor capacidad de los depósitos de papel, así como también de precio más elevado.

Comparación entre una impresora de red y una local

La elección entre una impresora local ligada a un puesto de trabajo personal, o una impresora de red al servicio de un grupo de usuarios conectados, siempre debe ser el resultado de un análisis profundo sobre las necesidades y los recursos de la organización.

Desde el punto de vista económico, tomando en cuenta los costes de adquisión y el precio del mantenimiento y los consumibles, una impresora de red puede significar una gran ahorro para la organización, en la medida que se evita la adquisición y mantenimiento de varios equipos.

Sin embargo, desde el punto de vista de la productividad, en algunos casos es mejor contar con impresoras locales, sobre todo en puestos de trabajo donde se requiere de la impresión constante de documentos, en donde la impresión en red puede traducirse en constantes desplazamientos del usuario, y por ello una baja productividad.

También en puestos de trabajo de atención al cliente puede resultar más adecuada una impresora local, para no perder de vista al cliente y evitar crear una situación incómoda al tener que acudir hasta la impresora de red para recoger unos documentos que tiene que firmar el cliente.

Otro factor que puede influir en la elección son las instalaciones físicas de la organización, lo ideal es que una impresora de red sea ubicada de tal forma que no implique largo desplazamiento para los usuarios.

Tampoco es conveniente dejar a toda la empresa dependiendo de una única impresora de red, puesto que ante un problema técnico o un consumible agotado se producirá un problema que afectará a toda la empresa, fácilmente evitable disponiendo de varias impresoras locales que en cualquier momento podamos configurar como impresoras compartidas.