Consejos para dormir bien

Para dormir bien es básico contar con el equipo de descanso idóneo, pues dependiendo de cuestiones como la altura, el peso, la edad, la sensibilidad de la piel o la elasticidad ósea, se necesitará un tipo de sistema de descanso determinado. Una de las necesidades básicas del ser humano para el bienestar físico y mental es descansar, y para descansar es necesario dormir bien, ya que el sueño tiene un efecto reparador y renovador en el organismo.

Consejos para dormir bien

Recomendaciones para dormir bien

Un buen descanso es primordial para el bienestar físico, mental y emocional. Para poder descansar es necesario dormir bien, ya que durante el sueño se desarrollan ciertos procesos metabólicos y renovadores en el organismo, por lo que el sueño tiene un efecto reparador. También se sabe que hay procesos de la memoria a corto plazo que están fuertemente relacionados con el sueño.

El descanso o la falta de él se refleja en todo nuestro ser. Tiene repercusiones en nuestra apariencia, capacidades intelectuales, físicas, en el estado de salud tanto físico como mental y en el estado de ánimo.

Está demostrado que una persona que no descansa bien, puede tornarse irritable, agresiva o caer en la depresión. Cuando esto sucede durante períodos prolongados, puede presentar incluso envejecimiento prematuro.

Veamos algunos sencillos consejos para dormir bien y despertar en las mejores condiciones posibles:

  • Cuidar que las condiciones del lugar donde se va a dormir sean las adecuadas. Buena ventilación, tranquilidad, oscuridad, silencio, una cama y vestimenta que no presenten ningún tipo de incomodidad.
  • La habitación debe estar bien oxigenada, con cierta humedad y a una temperatura entre 18 y 20 grados. Un entorno demasiado caliente o demasiado frío influye negativamente en la calidad del sueño, provocando continuos despertares o dificultad para dormirse.
  • Tratar de mantener hábitos lo más regulares posibles en cuanto a horarios. Levantarse, acostarse, tomar los alimentos, ejercitarse, etc. siempre a la misma hora. Desarrollar hábitos de descanso, como leer o escuchar música.
  • Evitar hacer ejercicio inmediatamente antes de ir a dormir. Es un error pensar que el ejercicio cansa, por lo que se dormirá con mayor facilidad. Si no es posible ejercitarse durante el día, se recomienda hacerlo por lo menos tres horas antes de irse a la cama.
  • No cenar abundantemente e inmediatamente después acostarse, ya que puede provocar problemas digestivos, causando continuos despertares o sueño agitado. Nunca acostarse durante la digestión. Tampoco irse a la cama con hambre.
  • Evitar estimulantes ni excitantes como cafeína, chocolate, té, tabaco, alcohol o bebidas energéticas, que además de ser estimulantes, dificultan una correcta oxigenación celular. El primer efecto de sustancias como el alcohol es favorecer el sueño, pero es engañoso, puesto que causan continuos despertares haciendo el sueño fragmentado.
  • Tomar un baño, un masaje relajante o escuchar música suave, pueden contribuir a eliminar el estrés y la ansiedad, y permitir así dormir mejor.
  • Evitar pensar en todo tipo de problemas y situaciones estresantes antes de irse a la cama. El mismo cansancio impedirá pensar con claridad para tomar una buena decisión.
  • Para saber cuántas horas se necesita para recuperarse, respetar los ritmos dictados por el cuerpo. La efectividad del sueño reside en proporcionar las dosis justa, pues tan perjudicial es la falta de sueño como el exceso.

Un buen descanso permite enfrentar el nuevo día con energía y con una actitud más positiva, y a la larga contribuye a una mejor salud física, mental y emocional. Por el contrario, dormir mal equivale a un día siguiente con cansancio, somnolencia, mal humor y dificultad para concentrarse. Por ello, el sueño es fundamental en nuestra salud.

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