Sillas de oficina ergonómicas

Aunque muchas sillas de oficina cuentan con un diseño ergonómico, generalmente se denominan sillas de oficina ergonómicas o sillas de rodillas a un tipo de sillas de oficina no convencionales que se caracterizan por su diseño ergonómico, ya que mantienen la columna vertebral y la espalda en posición activa y descansan parte del peso en las rodillas, en un soporte acojinado, evitando así malas posturas debido a la fatiga.

A medida que ha ido aumentado el número de horas que pasamos delante de un ordenador, tanto en casa como en la oficina, el tener una silla ergonómica que se adapte a nuestro cuerpo es cada vez más importante. Empresas como Spinalis están liderando el diseño e innovación en esta industria que no para de crecer.

Ergonomia en las sillas de oficina

Características de las sillas de oficina ergonómicas

Para las personas que trabajan en una oficina, la silla es uno de los elementos más importantes, ya que pasan la mayor parte de la jornada laboral sentados en ella, y en ocasiones, muchas horas adicionales más, ya que las sillas de oficina se utilizan también habitualmente en el propio domicilio.

Por este motivo es de vital importancia dedicar el tiempo suficiente a escoger la silla de oficina que mejor se adapte a las necesidades personales.

Sentarse en una silla inadecuada para el trabajo puede tener graves repercusiones tanto en el rendimiento laboral como en la salud del usuario. Usar sillas de oficina ergonómicas evita la formación de lesiones musculares y óseas, puesto que facilitan la adopción de posturas de trabajo correctas.

El término de silla ergonómica se suele aplicar principalmente a dos tipos de sillas de oficina:

  • Sillas de oficina ajustable: son sillas que tienen un diseño ergonómico y ofrecen múltiples posibilidades de ajuste en sus diferentes partes, como puede ser el respaldo ajustable, ajuste en la altura del asiento sobre el nivel del suelo, en la inclinación del respaldo, en la postura de los descansabrazos o el soporte para la zona lumbar. Regularmente cuentan con el respaldo y el asiento acojinados, y ruedas para facilitar su desplazamiento. Algunos fabricantes ofrecen la personalización de ciertas características de la silla, y lógicamente mientras más personalizada sea ésta, mayor será su costo.
  • Sillas de oficina ergonómicas: se denominan también sillas de rodillas porque al sentarse el usuario, las rodillas descansan en un soporte especial, en una posición ideal para evitar una mala postura. En estas sillas cuando el usuario se sienta y apoya las rodillas en el soporte acojinado, los muslos forman un ángulo de aproximadamente 60 o 70 grados respecto a la vertical. De este modo el peso del cuerpo se reparte entre las rodillas y la espalda, que queda en una posición mucho más confortable y con menor tendencia a adoptar una mala postura debido a la fatiga. Cuando una persona se sienta en una silla tradicional, el ángulo de los muslos es de 90 grados y el peso recae totalmente en la columna vertebral, sobre todo en su parte baja.

A la hora de adquirir una silla de oficina ergonómica, ya sea para usarla en el trabajo o para uso doméstico, es importante considerar el uso que le se piensa dar. Si pensamos usarla esporádicamente podemos optar por un modelo económico pero suficiente para usar unas pocas horas por semana.

Por el contrario, si pensamos utilizar la silla durante toda la jornada laboral y tenemos un trabajo que requiere estar sentado constantemente, entonces es recomendable adquirir una silla de la mejor calidad posible, aunque más cara, que ofrezca comodidad durante las largas horas de trabajo frente al monitor del ordenador.

Para una persona que pasa la mayor parte del día sentada, lo recomendable es adquirir una silla de la mejor calidad posible, ya que el escatimar recursos en ello, podría repercutir directamente en su salud.

Sillas de oficina ergonomicas

Ergonomía en las sillas de oficina

La ergonomía estudia la interacción del ser humano, el espacio de trabajo y los diferentes elementos que requiere para realizar su labor. Con esa información se trata de crear el mejor ambiente posible, que reúna las características necesarias para que el trabajo se realice eficientemente, sin que ningún aspecto de la vida de quien lo realiza se vea afectado.

Así pues, la ergonomía presta atención a las características psicológicas, fisiológicas y anatómicas, entre otras, lo que resulta esencial en el diseño del mobiliario de oficina de cara a incrementar la productividad y prevenir problemas de salud asociados a malas posturas o gestos repetitivos inadecuados.

Para aquellas personas que pasan la jornada laboral en una silla de oficina, generalmente sentados frente al ordenador, es recomendable contar con una silla de características ergonómicas, es decir, una silla adecuada para realizar su labor con comodidad.

Una silla apropiada evita las consecuencias de una mala postura y otros problemas que se reflejan en un bajo rendimiento así como en su salud.

Existen diversos tipos de sillas de oficina, y entre ellas, las de características ergonómicas también pueden subdividirse según sus características en dos tipos básicos:

  • Sillas de oficina ergonómicas: se denominan también sillas de rodillas porque al sentarse el usuario, descansa las rodillas en un soporte especial. Esto permite distribuir el peso del cuerpo entre las rodillas y la espalda de manera que se adopta una mejor postura y la fatiga se reduce de manera importante. El soporte está colocado de tal modo que los muslos se posicionan en un ángulo de entre 60 y 70 grados respecto a la línea vertical. En cualquier otro tipo de silla este ángulo es regularmente de 90 grados.
  • Sillas de oficina ajustable: las sillas de oficina ajustables cuentan con un diseño ergonómico y ofrecen múltiples posibilidades de ajuste en sus diferentes partes, como pueden ser el ajuste de inclinación y altura del asiento y el respaldo, los apoyabrazos o el soporte para la zona lumbar.

La mayoría de las sillas ergonómicas se ofrecen con diferentes tipos de acojinamiento, tapizados y otras características. Es altamente recomendable adquirir la que mejor se adapte a las necesidades personales, sin escatimar recursos económicos en su compra, ya que de una buena silla pueden depender factores como el bienestar del usuario y su mejor rendimiento en el trabajo, ya que ayudan a evitar las malas posturas y la fatiga.

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