Saco portabebés

Un saco portabebés o saco cubrepiés, es un accesorio imprescindible para el carrito o cochecito de bebé, ya que permite salir de paseo con el bebé incluso si llueve y hace viento o frío intenso, puesto que es similar a un saco de dormir con cierre lateral. Los sacos portabebés son resistente al agua, el frío y el viento y están diseñados para poder fijarlos al carrito con velcros, con aberturas para pasar el arnés directamente sobre el bebé.

Saco portabebes

Características de los sacos portabebés

Cuando llega el momento de sustituir el capazo por un carrito de bebé, surge la preocupación sobre cómo abrigar al bebé cuando llueve o hace frío y se requiere salir con él. La solución es el uso de los sacos portabebés.

El uso de cobertores para cubrir al bebé en el carrito, resulta totalmente impráctico ya que el bebé se mueve y los cobertores se pueden desacomodar, caerse o atorarse en las ruedas. En caso de atorarse pueden ocasionar accidentes, y al caerse o irse arrastrando por el suelo, recogen suciedad y gérmenes que pueden dañar la salud del bebé. En cualquier caso, pueden dejar al bebé sin el abrigo necesario.

Los sacos portabebés son una excelente solución, ya que están diseñados especialmente para ser usados en los carritos, ya sean de la marca original del carrito o de modelos universales. Son resistente al agua, el frío y el viento, por lo que permiten salir de paseo con el bebé incluso en invierno si llueve o hace frío.

Generalmente se ajustan con cremalleras, broches, correas o velcros y son fáciles de quitar y poner. Algunos se sujetan también mediante un forro que cubre el respaldo del carrito, además de que dispone de perforaciones por donde pasan las correas del arnés para sujetar debidamente al bebé. Estos sacos portabebés de cochecito están fabricados para adherirlos al carrito del bebé, de forma que se queden sujetos y no puedan deslizarse.

Los materiales usados en los sacos portabebés por lo general son fáciles de limpiar, confortables y de excelentes propiedades térmicas y de transpiración. La mayoría son lavables en lavadora. Algunos cuentan con el exterior en piel.

La mayoría de los modelos tienen una cubierta exterior que por lo general es impermeable, en el interior tiene un forro de material suave y confortable que es el que va en contacto con el bebé, y entre ambos usualmente hay un relleno térmico, para proporcionar protección contra el frío. Además, casi todos los modelos ofrecen la posibilidad de apertura por ambos lados, para introducir o sacar al bebé con facilidad.

En algunos modelos la parte superior del saco no es fija, sino que se puede doblar en diferentes grados, pudiendo así adaptar el saco a la temperatura del exterior, para mayor confort del bebé.

Muchos modelos de sacos portabebés disponen de broches o corchetes tanto en la base como en la abertura superior para ajustarlo al tamaño del bebé tanto en la parte superior como en el largo de las piernas y pies. En la zona de los pies suelen ser un poco más estrechos, lo que ayuda a mantener la temperatura de los pies del bebé.