Hipotecas puente

Una hipoteca puente, también llamada hipoteca cambio de casa, es un crédito que permite la financiación de una situación transitoria en la que el demandante desea cambiar de piso sin haber vendido el actual. Las entidades bancarias son reacias a la concesión de este tipo de créditos, ya que son considerados peligrosos para ambas partes si se incumple lo pactado.

Hipotecas puente

Qué es una hipoteca puente

Una de las modalidades más riesgosas de crédito hipotecario, son las denominadas hipotecas puente. Se trata de aquellos préstamos bancarios que servirán como financiación temporal a condición de una garantía futura de cancelación por parte del prestatario.

La entidad bancaria anticipa al beneficiario el dinero necesario para que pueda adquirir una nueva vivienda, pero con un tiempo de carencia para la devolución del dinero. Durante este plazo el cliente deberá vender su actual propiedad, tiempo de gracia permitido por el banco que concedió el nuevo crédito, para cancelar la deuda de la hipoteca puente mediante la suscripción a una hipoteca tradicional.

El monto que la entidad bancaria tendrá en cuenta para la concesión de la hipoteca puente estará sujeto al valor final de la primera vivienda.

Entre los riesgos de más calado que presenta este tipo de hipoteca puente para el beneficiario, está el hecho de que la entidad bancaria considera a ambas propiedades como garantes ante una posible falta de pago por parte del cliente.

El propietario que contraiga un compromiso de hipoteca puente debe estar totalmente seguro de que venderá su propiedad actual dentro del plazo de carencia permitido por el banco, ya que de no ser así, puede convertirse en un moroso respecto a la hipoteca puente y sus costes de concesión.

En caso de incumplimiento en el pago, la entidad bancaria ejecutará la hipoteca, embargando los dos pisos, puesto que son la garantía de la deuda contraída.

La consideración de operación de riesgo que tienen los bancos respecto a las hipotecas puente, radica en el hecho de que si se ven obligados a ejecutar una vivienda por falta de pago, el valor de ésta puede ser inferior al monto de la deuda contraída por el cliente. De este modo las entidades perderán parte del capital invertido, debido a que tendrán a su cargo propiedades devaluadas y de difícil venta.

Respecto a los riesgos del beneficiario, no son pocas las personas que han cambiado de vivienda tras adquirir una hipoteca puente, confiando en vender la casa anterior en un periodo de tiempo inferior a un año. Con la crisis inmobiliaria, ante la imposibilidad de vender su primera vivienda y tras terminar el periodo de carencia, el cliente se encuentra con dos casas y dos hipotecas a las que no puede hacer frente, quedándose sin propiedad una vez la entidad ejecute la hipoteca.

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