Ampliación de la hipoteca

Cuando se necesita financiación, una alternativa más económica que la contratación de un préstamo personal es solicitar una ampliación de la hipoteca, ya que permite obtener tipos de interés notablemente más bajos. Sin embargo, la ampliación de la hipoteca supone una novación del préstamo, ya que se modifica el importe inicial, y no todos los clientes cumplen los requisitos que las entidades exigen para aprobar este tipo de solicitudes.

Ampliacion de la hipoteca

Cómo ampliar la hipoteca

La ampliación de la hipoteca suele ser solicitada por las personas que tienen firmado una hipoteca y requieren de una inyección de dinero, para sufragar nuevos gastos, cuando existe una merma en los ingresos mensuales o para financiar cualquier tipo de imprevistos.

La ampliación de la hipotecas también es técnicamente una novación del préstamo hipotecario inicial y consiste en modificar algún aspecto de las condiciones del crédito hipotecario que fueron acordadas en el contrato original, ya sea el tipo de interés, el plazo o el importe, es decir, se trata de una renegociación del préstamo con la misma entidad de crédito que concedió el préstamo.

Existen varias formas para realizar una novación, la cual se concede, generalmente, a personas con cierto nivel de solvencia económica:

  • Plazo: los expertos recomiendan este tipo de ampliación, porque reduce el importe de las cuotas mensuales, aunque la deuda se tenga que soportar durante más tiempo, por lo que se tienen que pagar más intereses. Generalmente se pide esta ampliación cuando existen problemas para liquidar los pagos mensuales.
  • Importe: esta ampliación se solicita normalmente cuando se requiere tener mayor liquidez para sufragar nuevos pagos, gastos imprevistos o para refinanciar el préstamo.
  • Plazo e importe: usualmente se solicita este tipo de ampliación de la hipoteca cuando no se cuenta con una buena capacidad de pago y las cuotas no se pueden liquidar ampliando el plazo de amortización.
  • Tipo de interés aplicado: en este caso se busca convertir el tipo de interés fijo a variable o viceversa, así como la eliminación de tipos de interés mínimos o cláusulas suelo. Este tipo de novación se encuentra prácticamente en desuso.
  • Divisa: el contrato del crédito generalmente está formalizado en euros, pero se puede cambiar a otra divisa de referencia.
  • Garantías: en algunos casos es posible incorporar nuevas garantías o excluir algunas, por ejemplo, en la liberación de avalistas.
  • Sistema de liquidación: en la mayoría de las hipotecas se utiliza el denominado sistema francés, sin embargo es posible cambiarlo por otro sistema, o dentro del mismo añadir un sistema de cuotas crecientes.

Al tomar la decisión de solicitar una ampliación de la hipoteca, se deben tener en cuenta los gastos que trae consigo como son la comisión por novación (puede ser de 1% del importe pendiente de amortizar), los gastos de tramitación (gastos de notario, gastos de registro de la propiedad, gastos de la gestoría y gastos de tasación) y el pago de Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD). La elección de cualquiera de estas novaciones dependerá de las necesidades a que tenga que hacer frente el solicitante.

Cualquier persona con un préstamo hipotecario puede solicitar en su banco una ampliación de la hipoteca si necesita financiación, aunque la autorización de la operación dependerá de los requisitos que exija la entidad. El criterio básico es que la cuota hipotecaria, una vez incluida la ampliación, no suponga más de un 35% de los ingresos mensuales, de otra manera la operación se suele denegar.

La finalidad a la que se va a destinar el importe de la ampliación también tiene gran influencia, ya que una ampliación de la hipoteca se concede con mayor facilidad cuando es para cambiar de casa, financiar una segunda vivienda o para reformar el hogar, mientras que es más difícil si se trata de pagar un bien distinto de la vivienda, como un coche, un viaje o un electrodoméstico.

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