Tensiómetros

Un tensiómetro es un instrumento médico que permite la medición indirecta de la presión arterial. Los tensiómetros consisten en un brazalete de tela hinchable, un dispositivo de bombeo de aire y un sistema de medición de la presión en contacto con el brazalete. En función del sistema de medición empleado se pueden distinguir diferentes tipos de tensiómetros, tales como los de mercurio, los aneroides y los digitales.

Tensiometros

Características de los tensiómetros

La tensión arterial es un dato imprescindible para los médicos, ya que permite saber cómo se encuentra la función circulatoria de una persona en relación a su supervivencia. Puesto que la tensión arterial es un dato fundamental en la medicina preventiva, tomar la tensión arterial es una de las técnicas más habitualmente empleadas tanto en atención primaria como en la atención especializada.

Básicamente, un tensiómetro se compone de un sistema de brazalete hinchable, un dispositivo de bombeo de aire, un manómetro para medir la presión y un estetoscopio para auscultar los sonidos sistólicos y diastólicos.

El funcionamiento del tensiómetro se basa en el ciclo de bombeo de la sangre. El tensiómetro consiste en un brazalete que es inflado con una perilla manual, o cualquier otro dispositivo que bombee aire, hinchando el brazalete hasta que oprime el brazo. La presión del aire dentro del brazalete se mide mediante un manómetro que indica la presión sanguínea. La presión sobre el brazo se eleva hasta que cesa el flujo de sangre por la arteria braquial. Mediante la válvula de purga de la perilla o dispositivo de bombeo, se hace descender la presión del brazalete de una forma controlada. El estetoscopio colocado en la arteria braquial permite auscultar los intervalos de audición de los sonidos de sistólicos y diastólicos, que componen las mediciones proporcionadas por el instrumento.

En función del sistema de medición empleado, existen diversos tipos de tensiómetros:

  • Tensiómetros de mercurio: son los más precisos, aunque actualmente están en desuso.
  • Tensiómetros aneroides: cuentan con una aguja empujada por un mecanismo de resorte. Son bastante sensibles a la temperatura y la humedad, por lo que deben recalibrarse cada cierto tiempo.
  • Tensiómetros digitales: se basan en el análisis de la onda del pulso. Tienen menos precisión que los analógicos, pero son automáticos, fiables y fáciles de operar.

Tensiómetros digitales

Los tensiómetros digitales, también llamados automáticos o electrónicos, funcionan de manera similar a los tensiómetros analógicos. Poseen un brazalete, un compresor eléctrico para inflar el brazalete, un manómetro, un sistema de sensores y una pequeña computadora que realiza las mediciones, muestra los datos en la pantalla y guarda los registros en su memoria. Algunos equipos son muy sofisticados, siendo programables y permitiendo su conexión al PC o a un smartphone. Por regla general, suelen medir la presión arterial media.

El brazalete dispone en su interior de sensores capaces de determinar el intervalo de presión diastólica y sistólica. Suelen funcionar mediante un sistema oscilométrico que analiza la transmisión de vibración de la pared arterial, aunque algunos dispositivos incluyen también un sistema auscultatorio basado en un micrófono ubicado en el brazalete que interpreta los sonidos sistólicos y diastólicos.

La operación básica de los tensiómetros digitales consiste en colocarse el brazalete y pulsar un botón, activándose así el proceso de medida. La memoria del instrumento permite grabar automáticamente las medidas, permitiendo hacer un seguimiento y evolución de la tensión arterial del usuario.

Según el punto de medida, los tensiómetros digitales pueden ser de varios tipos:

  • Tensiómetro digital de muñeca.
  • Tensiómetro digital de brazo.
  • Tensiómetro digital de dedo.

Debe tenerse en cuenta que cuanto más distal es el punto de medida, mayor es la influencia de la vasoconstricción periférica sobre los resultados de la medición de la tensión arterial.

Veamos las principales ventajas de los tensiómetros digitales:

  • Facilidad de uso, lo que permite que sean utilizados por los propios pacientes para tomarse la tensión en casa.
  • Su uso es recomendable para profesionales en medicina de urgencia, donde los ambientes ruidosos del entorno no permiten realizar una auscultación fiable.
  • Son aconsejables en entornos donde hay elevada demanda asistencial, como clínicas, centros sanitarios u hospitales.
  • No requieren de un estetoscopio adicional.

Respecto a las desventajas de los tensiómetros digitales, podemos citar las siguientes:

  • Su precisión es inferior a los tensiómetros de columna de mercurio (los más precisos) y los aneroides.
  • Necesitan calibrarse cada cierto tiempo, ya que suelen desajustarse a menudo.
  • En casos de presión arterial muy baja, como por ejemplo si el paciente está en situación de choque, algunos tensiómetros digitales pueden dar lecturas erróneas.

Aunque los tensiómetros digitales están muy extendidos y permiten a los pacientes hipertensos controlar a diario y de una forma sencilla su tensión y pulso sin salir de casa, debe tenerse en cuenta que no pueden sustituir a las visitas al médico.

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