Radiador

Un radiador es un tipo de emisor de calor sin partes móviles ni producción de calor, cuya función es intercambiar el calor del sistema de calefacción para cederlo al ambiente y elevar así la temperatura del local. Los radiadores forman parte de las instalaciones centralizadas de calefacción, y tienen una entrada de agua caliente con una llave de paso, una salida para el agua fría con otra llave y una válvula de purgado.

Radiador

Características de los radiadores

Un radiador es un tipo de emisor de calor comúnmente utilizado en los sistemas de calefacción por agua caliente, cuya finalidad es intercambiar el calor del agua caliente del sistema de calefacción para cederlo al ambiente. Los radiadores son emisores térmicos sin partes móviles ni producción de calor.

El nombre de radiador proviene de que en un principio se pensó que el calor se intercambiaba por radiación, pero dada su escasa superficie de intercambio y que su temperatura superficial rara vez supera los 70°C, la mayor parte del calor se intercambia por convección. El agua que fluye por su interior lo hace a temperaturas de entre 70 y 90°C.

Cuando un radiador además del intercambiador tiene un ventilador para acelerar su acción, se denomina ventiloconvector (en inglés "fan coil") en cuyo caso el mecanismo de intercambio de calor se llama ventiloconvección.

Aunque a menudo se llama radiador a un aparato que se calienta por una resistencia eléctrica, este tipo de aparato es una estufa, ya que produce su propio calor. La diferencia entre un radiador y una estufa, es que la estufa produce su propio calor, mientras que en el radiador no hay producción de calor, se limita a ser un emisor del calor que llega procedente de la caldera.

La emisión de calor de un radiador depende de la diferencia de temperatura entre su superficie y el ambiente, así como de la superficie en contacto con ese ambiente. A mayor superficie de intercambio y mayor diferencia de temperatura, mayor es el calor emitido. Por ello, para incrementar el calor emitido se amplía la superficie de intercambio mediante aletas, de modo que el calor encuentre mayor superficie de intercambio.

Veamos algunos consejos para la utilización de radiadores de calefacción:

  • Los radiadores necesitan que se elimine el aire que haya entrado en su interior y pueda impedir la entrada de agua caliente a los diversos elementos que componen el radiador, mediante un purgado periódico. Para ello, el radiador debe disponer de purgador.
  • Por lo general, los radiadores emisores de calor alcanzan una temperatura de hasta 70°C, por lo que se recomienda dejarlos libres de cualquier objeto colocado con fines decorativos o estéticos, tanto por motivos de seguridad como de eficiencia.
  • Otra recomendación es instalar los radiadores en las paredes más frías de las habitaciones, que generalmente son las que se encuentran bajo las ventanas.

Además del purgador, un radiador debe tener una entrada de agua caliente con una llave de paso que permite regular el caudal y la temperatura, y una salida para agua enfriada con otra llave que sirve para desmontar el radiador y para el equilibrado hidráulico.

Existen muchos tipos de radiadores para sistemas de calefacción por agua caliente, de diversos tamaños, potencias, estilos y materiales. Generalmente se fabrican de metal fundido, usualmente hierro o aluminio, o bien de chapa de acero.

Además de los radiadores convencionales cuya única función es calefactar la estancia, existen otros modelos destinados al cuarto de baño que sirven también como radiador toallero y permiten secar las toallas.

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